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AUTORA:Dra. R. Martell Moreno
Con el envejecimiento se produce una serie de cambios morfológicos, fisiológicos y psicológicos, así como cambios de situación y actitudes. Una buena nutrición para el adulto mayor de hoy, implica dirigir la atención hacia las necesidades específicas de cada individuo.
La población anciana está considerada como grupo de riesgo de sufrir malnutrición calórico-protéica. Una adecuada alimentación en la vejez contribuirá a prevenir la aparición de enfermedades o paliar, en la medida de lo posible, sus consecuencias.
Causas de malnutrición en el anciano
En este grupo de población se producen cambios a nivel fisiológico, psicológico y social implicados directamente en el estado nutricional: Factores fisiológicos:
1.-.Alteraciones en los órganos de los sentidos: disminución de la agudeza visual, de la percepción del gusto y del olfato, con pérdida de la capacidad de saborear los alimentos, mostrando así, menor interés por la comida.
2.-Alteraciones dentales y de la masticación, sequedad de boca, pérdida de piezas dentarias, enfermedades de la mucosa oral, de la lengua ó labios, de la musculatura ó mandíbula.
3.-Disminución de la capacidad de absorción y digestión de los alimentos por alteración en la función del aparato digestivo, con menor secreción de las glándulas salivares, gástrica, pancreática e intestinal.
4.-Cambios en el sistema nervioso: disminución del peso del cerebro, pérdida de neuronas, alteraciones de la memoria, desorientación, modificaciones de la conducta y del comportamiento alimentario...
5.-Alteraciones en el metabolismo de los nutrientes, dificultando su absorción y eliminación, por acción del consumo de múltiples medicamentos utilizados en esta población.
6.-Cambios en la composición corporal: reducción progresiva de la talla (1cm por década), disminución del agua corporal, baja sensación de sed, pérdida involuntaria de masa muscular con un menor Gasto Energético Basal, incremento de la masa grasa con un aumento de la grasa visceral y disminución de grasa subcutánea y pérdida de masa ósea.
7.-Cambios en el aparato respiratorio, con alteración de la capacidad pulmonar.
8.-Alteraciones cardiovasculares con mayor tendencia a aumentar la tensión arterial.
9.-Cambios a nivel del riñón con pérdida de masa renal y modificaciones en su función. 10.-Existencia de una mayor incidencia de diabetes con la edad por cambios en el metabolismo de los hidratos de carbono
Factores psicosociales Existe un importante número de factores que contribuyen a la aparición de problemas en la alimentación con elección de dietas monótonas, y en ocasiones aparición de alteraciones del comportamiento alimentario con presencia de anorexia ó falta de apetito.
Algunos de estos factores son: el ingreso en hospitales o instituciones geriátricas, el aislamiento, la soledad, en muchos casos la depresión y otras alteraciones psiquiátricas, el bajo apoyo social, los bajos recursos económicos, el mayor número de enfermedades crónicas que padecen, la mayor incapacidad física y psíquica que el anciano presenta y la pérdida de autonomía social y personal.
Consecuencias relacionadas con la malnutrición en el anciano
La malnutrición calórico-protéica aparece cuando la cantidad de energía ó proteínas que necesita un individuo no es suficiente para cubrir sus necesidades y mantener un estado de salud óptimo.
Podemos sospechar la existencia de malnutrición si observamos:
Pérdida significativa de peso.
Anemia por déficit de hierro, vit. B12 , vit. E y ácido fólico.
Fatiga y falta de apetito.
Alteraciones visuales como consecuencia de déficits vitamínicos.
Heridas que tardan en cicatrizar y aparición de úlceras localizadas en zonas de presión. (pacientes que permanecen durante mucho tiempo encamados y presentan niveles bajos de proteínas en plasma).
Fracturas óseas y retraso en la consolidación, por alteraciones sobre todo en el metabolismo del calcio, fósforo y de la vit. D.
Empeoramiento de la demencia, en caso de padecerla, por reducción del ácido fólico y complejo vitamínico B.
Mayor facilidad de producirse hemorragias por déficit de vit. K.
Valoración y requerimientos nutricionales en el anciano
¿Cuál es el objetivo de una valoración nutricional?. Identificar las causas, iniciar tratamiento y evitar las consecuencias de la malnutrición ó el riesgo de padecerla y realizar una adecuada intervención nutricional, individualizada, dirigida a corregir las carencias y mejorar las posibles enfermedades que se puedan asociar.
Requerimientos nutricionales en el anciano
Necesidades energéticas:
El aporte energético está en función de la edad, sexo, actividad física y grado de enfermedad asociada.
El Gasto Energético Basal disminuye en un 3% por década a partir de los 20 años.
La OMS considera que se produce una reducción del 10% por cada década a partir de los 60 años; fundamentalmente debido a la pérdida de masa muscular y disminución de la actividad física. Necesidades proteicas:
Deben constituir el 10-20% de las calorías totales. Se recomiendan cifras entre 0.8-1.1 gr/kg./día.
El 50% deben ser aportadas en forma de proteína de origen animal (carnes, pescados ó huevos). Con frecuencia los ancianos tienen poca apetencia por este grupo de alimentos; por lo que se aconseja buscar alternativas y adaptarse a las posibilidades de cada individuo para poder conseguir este aporte mínimo recomendado
Necesidades de grasa:
Se recomienda un aporte de 30-35% de la energía total de la dieta.
Se aconseja un consumo moderado de colesterol y especialmente el consumo de aceite de oliva.
No hay que abusar de las dietas ricas en grasa animales con alto contenido de ácidos grasos saturados y colesterol, por su relación directa sobre la aparición de arteriosclerosis.
Hasta la década de los 50-60 años se elevan los niveles de colesterol en sangre y disminuyen a partir de esta edad.
Necesidades de Hidratos de Carbono
El 50-55 % de las calorías totales han de ser en forma de hidratos de carbono.
Con la edad aumenta la prevalencia de Diabetes Mellitus. El elevado nivel de glucosa en sangre en personas ancianas se asocia a un mayor deterioro funcional y a una limitación en las actividades de la vida diaria. En el anciano diabético, se tiende a disminuir este aporte dando preferencia al consumo de Hidratos de Carbono complejos ó polisacáridos, representados principalmente por el almidón de los cereales, pan, pastas, patatas ó legumbres.
Se recomienda un aporte de fibra de 20-30 gr/día.
Necesidades de vitaminas y minerales:
La población anciana suele tener carencia de estas sustancias debido al menor consumo de determinados alimentos. Los procesos metabólicos del envejecimiento, el consumo de muchos medicamentos y la asociación de enfermedades agudas ó crónicas, hacen que sus necesidades estén aumentadas.
Con la edad la absorción de Calcio va disminuyendo en relación con la menor secreción ácida gástrica y los niveles más bajos de Vit D, por una menor secreción a nivel de la piel. La falta de ejercicio y la menopausia favorecen la pérdida de masa ósea.
El déficit de Hierro es un problema frecuente en el anciano, sobre todo asociado al consumo prolongado de antiácidos y antiinflamatorios.
Determinadas carencias vitamínicas se han relacionado con enfermedades del Sistema Nervioso. La administración en dosis suficientes de Vit E, Vit C, Vit B1, Vit B12, Acido Fólico podría beneficiar el curso de este tipo de enfermedades
Alternativas al tratamiento nutricional en los ancianos
Es de gran importancia adecuar la alimentación a cada individuo, asegurando un aporte energético suficiente, diseñando platos que con poca cantidad contengan un alto contenido en nutrientes. Valorar las preferencias alimentarias y elegir alimentos de consistencia que faciliten la masticación y la manipulación con las manos ó con un solo cubierto (si existen alteraciones motoras). Establecer un entorno favorable y un tiempo suficiente para las distintas tomas.
Recurrir a suplementos energéticos, proteicos y/ó esenciales ante una ingesta inadecuada de otros nutrientes, como apoyo a la alimentación oral. No son fórmulas nutricionalmente completas por sí mismas
Si existe una alteración severa en la capacidad de masticación y deglución de los alimentos (líquidos y/ó sólidos) se modificará su consistencia y si aún así, la incapacidad para la ingesta oral es absoluta, se instaurará Nutrición Enteral a través de sondas utilizando diferentes vías de acceso.
En las Instituciones Geriátricas es aconsejable que los menús sean diseñados teniendo en cuenta las preferencias y costumbres culinarias predominantes del grupo, utilizando alimentos que permitan asegurar un adecuado aporte nutricional, de buena calidad y a un precio razonable ofertados a través del servicio de cocina ó la empresa de catering
Evaluacion Nutricional
La evaluación nutricional es el resultado de la evaluación de los indicadores antropométricos, bioquímicos e inmunológicos: debe asumirse como premisa los cambios que sufre el organismo humano con el decursar de los años, como son:
La masa corporal magra disminuye el 6,3% por década y se manifiesta por pérdida de 5 kg de peso para la mujer y 12 kg para los hombres, entre las edades de 25 a 71 años.
La grasa aumenta el 2% del peso corporal por década a partir de los 30 años.
El agua corporal disminuye, lo que justifica en parte la pérdida de peso.
El peso corporal aumenta entre los 40 y 50 años en el hombre y entre los 50 y 60 años en la mujer y comienza a disminuir a partir de los 70 años en ambos sexos.
La talla disminuye por acortamiento de la columna vertebral y pérdida del hueso, osteoporosis, disminución o calcificación de los discos intervertebrales y aplastamiento vertebrales.
Circunferencia del brazo y pliegue cutáneo: la circunferencia del brazo aumenta el 8% en la mujer y disminuye el 4% en los hombres. El pliegue tricipital aumenta el 14% en la mujer y disminuye el 8% en los hombres entre los 57 y 75 años.
Indicadores bioquímicos:
En la sangre es importante la hemoglobina , albumina y la transferrina .Si estos índices se encuentran por debajo de los valores normales son índice o indicadores de mala nutrición.
Otros parámetros en sangre son urea y creatinina(97-128), así como los valores de Na y Ka que son expresión de desequilibrios hidroelectrolíticos ácido-básico y metabólicos.
En orina: se busca creatinina y nitrógeno ureico que expresan mal funcionamiento renal, referencias de masa muscular y metabolismo proteico.
Indicadores inmunológicos:
Los linfocitos , son un pilar importante en la evaluación de un paciente, así que la linfopenia nos expresa el grado de defensa que presenta el paciente.
2005 pcmedico |